El “qué dirán”

El camino para conseguir cualquier cosa es relativamente sencillo. -¿Perdón? –se preguntará alguno. -Sí. Me explico. El proceso consta básicamente 3 pasos y, como no podía ser de otro modo, de algún que otro obstáculo.

En primer lugar, ante cualquier situación que se nos presente en nuestra existencia, observarla tomando distancia como si fuésemos un mero y frío observador. De dicha observación obtendremos toda la información necesaria para acometer el resto de los pasos. Es importante, una vez obtenida la misma, dejarla como está y no intentar añadir ideas o pensamientos con nuestro sesgo personal. Ya que la vida no es como cada uno piensa sino como es. No valoramos hipótesis, valoramos hecho.

En segundo lugar tendremos que preguntarnos “qué” queremos obtener de la misma. El “qué”, el objetivo o como quieras llamarle. Este paso es muy importante ya que una vez decidido no habrá marcha atrás. No sirve “creo que quiero esto”. Sí sirve: ¡quiero esto! Las palabras, las frases que salen de nuestra boca tienen mucha importancia. Si hablas siempre en condicional y tienes el “no” en la boca…¡estás muerto! Es decir, hay que decidir muy bien “qué” se quiere ya que, sin duda, lo conseguiremos. Es una manera de pensar y de ir por la vida. ¡Acógela en tu seno! Pensar que lo conseguiremos, y moverte como si fuese un hecho, es una ayuda increíble para nuestra mente y corazón que harán que nuestras piernas se muevan en la dirección adecuada.

Y, en tercer lugar, el “cómo”, empezar a andar, paso a paso, sin prisa pero sin pararse. Cuando te encuentras aquí, andando, es pura magia. Cuando comienzas a andar hacia el “qué”, ocurren cosas muy interesantes y la vida gris se llena de colorido. La mayoría de las personas se quedan en el primer paso, menos en el segundo, y son muy pocos los que llegan al tercero y comienzan a andar. Obviamente, no hace falta ser una lumbrera para saber que si no “andas”, y eso es llegar al tercero, nunca conseguirás lo que dices que quieres conseguir. Hay una diferencia abismal entre “decir lo que quieres” y “andar hacia lo que quieres”. ¡Hablar menos y hacer más! Es la clave. Y por favor, si no quieres hacer ni te quejes ni critiques a los que han elegido “andar” en sus vidas.

Estos son los 3 pasos ineludibles para conseguir cualquier cosa en la vida (material/inmaterial). Pero…en este proceso de los tres pasos nos encontramos con 3 importantes obstáculos y grandes saboteadores. A saber: el miedo, la postergación, y el “qué dirán”. ¿Los reconoces? Sin duda. Primer obstáculo El miedo es aire, algo que está en el futuro, y nosotros vivimos en lo único que tenemos; el presente. El miedo es algo que creemos que ocurrirá y nunca ocurre. La mejor manera de superarlo es enfrentarse a él. Cuando hayas observado la situación (paso 1), y hayas decidido el “qué” (paso 2), ¡dale una patada al miedo y sigue adelante! Si no lo haces, nunca sabrás qué hubiese ocurrido y te pasarás la vida lamentándote de lo que no hiciste. La vida es muy corta y el mejor momento de hacer cualquier cosa es ahora mismo; nunca mañana.

Segundo obstáculo La postergación. El otro día leí en una entrevista (el tipo que lo decía, no recuerdo su nombre pero sé que es el guionista del humorista José Mota) que “somos unos postergadores de mierda”. ¡Me encanto la frase! Todos somos o lo hemos sido en algún momento de nuestra vida y es un craso error. ¡Nunca postergues nada! ¡Hazlo ya! Si decides postergar, ni te quejes ni llores como una plañidera porque sólo tú eres el responsanle.

El tercer obstáculo El “qué” dirán. ¿Quién coño es más importante que tú? ¿Por qué haces más caso a opiniones ajenas que a las propias? ¿Qué han hecho esas personas en tu vida que te pueda interesar? ¿Quiénes son? Creo que está claro. Podemos escuchar todo lo que queramos y a quién queramos pero, nunca influenciar por nada ni por nadie. En la vida manipulas o te manipulan. Haces lo que quieres o haces lo que otro quiere. No hay mayor bloqueo que el producido por la postergación y el “qué dirán”. Son dos enemigos terribles a los que es sencillo derrotar. Solamente hay que pensar con la cabeza y el corazón, y nunca con el culo. Sé eficiente. Lo que funciona me lo quedo; lo que no, lo tiro a la basura.

Resumen: observa, decide el “qué”, y diseña el “cómo”. ¡Comienza a andar sin postergar nunca y siendo miembro del “importaculismo”! Nunca, y digo nunca, dejes de hacer nada por el “qué dirán” ya que sin duda eres el hombre/mujer más importante del mundo. Abrazo de oso. Aitor Zárate.

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Comentarios (3)

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    João Carvalho

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    Plenamente de acordo. Os nossos maiores inimigos estão dentro da nossa cabeça e o segundo e o terceiro sāo consequência do primeiro.
    Abr. João

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      JUANJO BELMONTE

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      Como siempre Aitor, claro y directo a dar. Me encanta leerte.

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        SAnchis

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        La verdad es que sí. Siempre es un placer leer y disfrutar del maestro.
        Un saludo Juanjo.

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