“SHILAN”: el resto de mi vida

Pretendo cuidar las palabras que escriba, que sean pocas, mínimas y precisas. Antes de comenzar quiero hacer un aviso: lo que está escrito es exactamente eso, lo que quiero decir y digo. No aconsejo interpretar. “Shilan” es un acrónimo de dos palabras; un concepto y un apellido de un protagonista de una novela. También es mi declaración de intenciones. No soy “Shilan”, todavía. Quizás esté lejos de conseguirlo pero estoy en ello, y cuando me marco un objetivo rara vez dejo de conseguirlo. Cuando no lo consigo es, simplemente que no lo deseo. Además, hace tiempo que descubrí que lo más importante es el camino. Para conseguirlo sé que no tengo más que pensarlo con la suficiente intensidad. Hace tiempo que estoy en ello pero hoy es el día en el que oficialmente empiezo. La decisión está tomada, y es sabido que cuando se toma una decisión las cosas comienzan a suceder como por arte de magia. Esto es historia, mi idea, mi filosofía. Cuestiones importantes Conseguir el castillo donde habitar y desde donde crear mis límites. Pensar cómo usar los recursos que tengo (hablo de todos). Limpiar la “mochila” y la mente de todo lo inservible. Viajar ligero de equipaje. Desconectar (fuera móvil y mail). Comienzo de nuevo. Pongo límites y solo podrá entrar quién yo decida. Estar 30 días sin que nadie sepa de mi para poder hacer la limpieza correcta. Luego volveré al móvil y al mail. La filosofía Soy un guerrero de mi vida. Sin compasión e implacable. Pongo mis límites que nadie puede traspasar. Me adentro en lo desconocido. La estrategia es aliarse con la muerte. Me desprogramo, me vacío y me lleno de algo nuevo. No tengo prisa por llenar; no hay demasiadas cosas importantes con que llenar. Olvido el pasado, no diseño el futuro y vivo y observo el presente sin enjuiciar. Para ello necesito estar en un plano superior. Atento a lo esencial; elimino el resto. ¿Quién dice que no sea en sí una misión hacer lo esencial? Dormir, meditar, hacer ejercicio, comer, beber, APRENDER, cocinar, echar la siesta, LEER, practicar el mejor sexo posible, JUGAR… El activo más valioso que poseo es el tiempo: lo gestiono conscientemente para realizar las actividades que considero esenciales. El camino es duro pero es lo más importante y de lo que soy el único responsable. Yo me encargo de mí. Encárgate tú de ti. Elimino mi ego y elimino los programas que fueron instalados desde mi niñez para instalar los míos propios. Soy el hombre más importante del mundo y un fin en mí mismo. Si alguien altera mis momentos de tranquilidad tiene un serio problema. Nada externo me influencia. Soy mi único juez. ¿Qué es un sacrificio? Hacer algo contras mis convicciones. No hago sacrificios. He vivido la mayor parte de mi vida pendiente de los demás, sintiéndome mal si alguien no confiaba en mi, cuidando los detalles para ser querido. No sé el porqué ni me importa pero ese comportamiento se terminó para siempre. Sé que tengo que decidir y vivir mi vida. El tiempo es limitado y no lo puedo malgastar viviendo la vida de otra persona. Sé que tengo que dejar de dar exhibiciones a los demás. Debo dármelas a mí. Sé que no debo nada a nadie. Sé que no debo temer a nada ni a nadie. Sé que debo hacer lo que me apasione, lo que quiera en cada momento, sin remordimientos, de lo contrario no tendré paciencia para llevarlo a cabo. Sé que tengo que caminar en mi oscuridad para encontrar la luz. Debo decidir y pasar a la acción. Disfrutar de la vida. No quiero caer bien a nadie. Uno de mis mayores errores en el pasado. Deseo el “Shibumi”. ¿Qué es el “Shibumi”? El “Sabi” es la simplicidad elegante. El “Wabi” es la humildad en el éxito. Ambos conceptos se unen para conformar la cualidad humana suprema: el “Shibumi”. Serlo es actuar en la vida de manera “natural” en todas las circunstancias, sin miedo pero sin ostentación , con autoridad pero sin dominio, con modestia pero sin recato. En definitiva se trata de actuar con la máxima sencillez y normalidad. Teóricamente debería ser la cosa más fácil pero el hecho es que siempre pensamos, comparamos, apreciamos, y titubeamos en todo. El tener deseos hace que actuar con una conducta “shibusa” llegue a ser algo muy difícil, que sólo unos cuantos hombres llegan a obtener. Yo quiero ser uno de ellos. Y desde hoy a por ello voy. La actitud “Shibumi” está en todas las artes “zen” y donde se nota es en los maestros de cada disciplina. Decimos “se nota” pero sería más correcto decir “no se nota”, porque justamente lo que “se nota” no es verdadero Shibumi. Elimino los estorbos. Trabajo solo, sin ser visto, lejos de críticas y elogios. Mis victorias son calladas. Me conformo con cierta comodidad, estudio y placer. Practico el sexo y aprendo a jugar al “Go”. En lo que respecta a mi “Shibumi” soy implacable. No necesito la seguridad del poder ni del reconocimiento. Analizo problemas y tomo decisiones. Guardo silencio y acepto las sentencias. Luego, actúo con decisión y sin pensar en el resultado. Consigo la excelencia intelectual y sensual. No altero mi sentimiento “celda”: cama, puerta y retrete. Esa situación representa que estás sólo, con tu cuerpo y tu mente. Sólo, como viniste y como te irás. Aprendo a estar solo y lo busco. Como arroz blanco, verduras, fruta, pescado crudo y té tibio. Esto último me costará. Quemo el máximo de energía al día, activo el metabolismo y descanso por la noche. Siempre tomo la decisión de sobrevivir. Sigo mis planes con disciplina. No espero nada de nadie. Me centro en la ocupación mental que los libros pueden procurarme. Trabajo en y con mi intuición. Mantengo en perfecto equilibrio mis necesidades y posesiones. Soy capaz de recibir un placer total. Dedico a mi cuerpo un excelente cuidado. No es lo que hago sino cómo lo hago. No me retiro de mi actividad. Simplemente decido hacer las cosas de otro modo. No atraigo la atención. Actúo en silencio. Mantengo la concentración incluso en los momentos más complejos. Medito para parar la mente. Si alguien roba mi reposo, lo mato (sentido figurado por supuesto). Hablo despacio y en tono bajo. Cultivo un estilo de juego imprevisible, abstracto e implacable. Niego la existencia del adversario; me concentro en la situación. Estoy atento a los mediocres: son los únicos que pueden dañarme, aunque a veces ni se den cuenta. Vivo apartado y estudio “Shibumi”. Aprendo sobre la delicadeza cocinando comida japonesa. No alardeo de mis conocimientos en público. Hablo con precisión. No como fuera de casa. No hago concesiones a nadie para que me quieran. Vivo en el “Shibumi”. PD: Alguien pensará. -Ya sé de donde viene el “shi” de “Shilan” pero, ¿de dónde viene el “lan”? -Eh ahí una cuestión a descubrir pequeño saltamontes.

"Trackback" Enlace desde tu web.

Comentarios (2)

  • Avatar

    Verónica

    |

    Sin lugar a dudas, labia no te falta… Gente ingenua tampoco!

    Reply

  • Avatar

    Patricio Olmedo Villarreal

    |

    Hola Aitor,
    Realmente estoy convencido de que la filosofía de Vida que tienes es digna de emular,por lo menos ,de mi parte,quizá con algún toque personal por mi parte,pero eso es lo que da valor a cada Uno.
    Estoy muy interesado en poder conocerte y charlar de varios asuntos de los cuáles creo que me podrías ayudar muchísimo……llevo mucho tiempo intentando localizarte…….Un fuerte Abrazo. Patricio

    Reply

Deja un comentario

Suscríbete y descarga

x