Trabajando con mis Patrones del Dinero (II)

Desde que hace un par de años que publiqué el  primer artículo sobre patrones del dinero he estado investigando el tema en profundidad.

En la anterior publicación comentaba que nuestros hábitos y pautas de comportamientos están influenciados por nuestros patrones de conducta. Estos suelen encontrarse en nuestra parte inconsciente y condicionan nuestra forma de decidir.

Como toda decisión viene precedida de un pensamiento, una buena forma de indagar en nuestros patrones es revisar la forma en que pensamos.

Mi propuesta fue comenzar con el tipo de lenguaje que utilizamos ya que este, verbalizado o no, determina la forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con el medio. Por ello, si atendemos a ciertas palabras y frases hechas que en ocasiones nos salen de forma automática, podremos obtener mucha información.

Hoy os propongo otros dos puntos de revisión:
  • Lo intentaré / Puedo / No puedo

Normalmente intentar algo implica un deseo de consecución, muchas veces con ausencia de acción. Si no doy el primer paso para salir a correr, es decir me pongo las zapatillas y salgo de casa, seguro que no correré. Si no intento dar ese primer paso siquiera estoy convencido de correr. Tan solo me estoy reafirmando en mis ganas de hacerlo, pero de forma inconsciente estoy dando cabida a no conseguirlo.

Una parte de mí está decidido a hacerlo, pero a la vez me planteo dificultades que “justifican” que no lo pueda conseguir. Esto se ve con mucha claridad en los intentos de dieta, de dejar de fumar, al apuntarnos al gimnasio y no ir o al intentar aprender idiomas. Sentimos una fuerza para hacerlo, unba convicción que nos empuja, y al mismo tiempo una dificultad grande por conseguirlo. Esto es suficiente para justificar nuestra parálisis, la no acción.

Sucede algo parecido con poder. Parece que existe cierta connotación negativa cuando utilizamos este verbo en lugar de “voy a” o “lo haré”. Decir “puedo captar a ese cliente” indica mi capacidad para conseguirlo pero, al mismo tiempo, la posibilidad de no hacerlo. Hay diversos estudios que lo demuestran, la mente trabaja de la misma forma ante la afirmación que ante la negación.

Te propongo que cambies la frase por: “voy a captar a ese cliente”. La posibilidad de no conseguirlo sigue manteniéndose, pero tu disposición cambia y tu mente trabajará de una manera distinta.

No puedo es todavía más potente y dañino. Decir que no puedes hacer algo es similar a considerarlo imposible, al menos para ti. Lo que estás diciéndole a tu mente es: “no lo conseguiré”.

Como decíamos en el anterior post, cuídate mucho de no creerte capaz de conseguir algo, solo has de buscar la manera de llegar a ello, el esfuerzo y la constancia. Después, siguiendo los pasos apropiados, simplemente llegarás.

  • Habla en primera persona. 

Tenemos la fea costumbre de hablar en segunda persona del singular (tu) y, con suerte, utilizar la primera del plural: nosotros. Sin duda es mejor esta última, pero sigue siendo insuficiente.

Cada vez que hablamos desde el “tu” nos alejamos de lo que viene después. Si empezamos habitando la frase desde  mí mismo, nuestro cuerpo y nuestra mente lo encajan de una manera distinta.

Te propongo lo siguiente: da una opinión asumiendo tu papel de crítico, habla de una sensación reconociéndote como la persona que la ha sentido, intenta hacer un comentario poniéndote como pensador o da una reprimenda siendo consciente del juicio que emites.

Aunque parece un simple matiz lingüístico es algo muy potente y no estamos educados en su uso. Muchas personas no lo creerán, solo te propongo que hagas la prueba y si quieres después me comentas la experiencia. Hablar así es especialmente profundo en conversaciones difíciles y discusiones, no solo por mi implicación sino por la forma de recibir el contenido por parte del interlocutor.

Hablar en primera persona nos aporta un añadido de responsabilidad en lo que estamos diciendo y, ya decíamos en otra publicación que la autorresponsabilidad es un punto muy importante.

     Con estos simples pero profundos cambios, estarás ganando un punto de conciencia importante que te facilitará la consecución de tus objetivos. Al mismo tiempo empezarás a darte cuenta de qué patrones de comportamiento tienes insertos en tu mente y podrás trabajar con ellos. Por supuesto si quieres profundizar te invito a hacer sesiones de coaching financiero.

Se que tu solo sabes hacerlo, pero con el acompañamiento apropiado el camino es muchas veces más rápido. Así que desencadénate de tus patrones limitantes y disfruta aún más de tu relación con tu dinero.

Como bien dice un amigo: “tienes la palanca más poderosa del mundo: tu mente; y la máquina más perfecta de la naturaleza: tu cuerpo”.

Mantén este pensamiento siempre vivo en ti y tus posibilidades serán infinitas.

Javier Gómez Coach.

@gomezherrero Linkedin

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